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SABÍAS QUE: Alejandro Sanz se confesó...

RECORDANDO:
Alejandro Sanz se confesó para la revista Magazine.

Alejandro está de nuevo de gira por España. Después de un periodo raro y difícil, en el que el cantante ha debido afrontar diversos problemas personales y domésticos, su último disco, "El tren de los momentos", le ha llevado a los escenarios, donde ha vuelto a sentir la energía de los miles de fans que cantan con él sus canciones.

El fotógrafo Jaume de Laiguana recorre fumando nervioso los pasillos de sus dominios, ajeno a la ley antitabaco. Al fondo, en un cuarto perfectamente aislado, están disparando desde diferentes ángulos y a velocidades distintas a un frasco de colonia. Están rodando el anuncio televisivo de un nuevo perfume que llevará el nombre de Alejandro Sanz y que se lanzará este otoño de cara a Navidad. Una hora y media después de lo previsto llega el cantante al estudio, cansado y respirando hondo después de subir las cuatro agotadoras plantas de esta espectacular nave rehabilitada del Poblenou barcelonés. Han pasado poco más de 24 horas desde su concierto en Santiago de Compostela, el primero de esta nueva gira española.

¿Cómo fue el concierto?
Escandaloso, flipé con la respuesta del público. Me hacía falta realmente después de dos meses de inactividad. Me encontré a la gente con unas ganas increíbles. Estaban eufóricos. Ya había olvidado lo de que la gente cantara todas las canciones contigo. La misma Shakira, que estaba allí, flipaba: "Yo no he visto esto en mi vida", me dijo. Ella vino sólo para ese concierto.

¿Va a tener otros invitados en las próximas ciudades?
No, ésta no es una gira de invitados, pero de repente se puede apuntar algún compañero, y no hace falta que sea de los que están en el disco. Si hay alguno en algún sitio que le apetece subirse, yo encantado.

¿Por qué siempre empieza en Galicia?
No sé, pero siempre nos va bien cuando empezamos allí. Es algo que no decido yo, es la oficina de mi mánager la que se encarga, aunque han hecho una ruta un poco rara, que empieza en Santiago, continúa por Roses y después va a Málaga: ¡es una locura! Al que ha hecho el itinerario, Jan, que es francés, le voy a regalar un mapa de España para la próxima vez.

Pues con lo que le espera, ¿no le han resultado cortas las vacaciones?
No, a mí con dos meses sin hacer nada ya me empieza a picar el cuerpo. Quería volver como fuera. Me han venido bien, la verdad, pero ya no quería más. Como llevo tantos años viajando de un sitio a otro, haciendo este trabajo de locura, el cuerpo ya no se habitúa a estar tranquilo y leyendo.

¿Cómo ha pasado este último año?
Pues bien y mal.

Y las partes buenas, ¿cuáles han sido?, porque sólo hemos conocido las malas…
Sí, es verdad. Las partes buenas han sido muchas. Mi trabajo ha sido muy productivo, con la gira en Latinoamérica, que ha sido buenísima y..., no sé, ya está, no hay más. ¿Te parece poco?

Bueno, ahora entiendo que las malas hayan tenido algo que ver con su estrés.
Sí, claro que me han afectado. Cuando estás mal y te pasan ese tipo de cosas, te ocupan prácticamente todo el tiempo.

Y además, siendo todo el día noticia del mundo rosa.
La prensa del corazón no hace vender discos ni hace carreras, más bien todo lo contrario: las destruye. Que se siga hablando en los programas del corazón, eso no lo puedes evitar, es verdad. Pero puedes hacer mucho para que eso se quede a un lado y se vea tu trabajo. Yo hago una gira, y la gente se fija en la gira. La gente que va a ver los conciertos va a ver los conciertos.

Ya, pero es que sus canciones son tremendamente personales y hablan mucho de sus problemas internos.
De eso me he dado cuenta escuchándolas últimamente. Ahora descubro por qué escribo algunas canciones y cómo esas canciones hablan de cosas que yo he vivido, pero no lo hago premeditadamente, van saliendo.

Y más en este último disco, "El tren de los momentos", en el que las ha hecho hablando, sin escribirlas previamente en un papel.
Exacto, improvisando. El artista tiene que tener un punto de vulnerabilidad, tiene que mostrar sentimientos y dejar aflorar sensaciones que son muy profundas. Y eso ha sido así toda la vida. Es que, si no, nos ponemos a hacer cancioncitas de verano.

¿Cuesta mucho estar solo?
Sí, cuesta bastante, y te echa un puñado de años encima que no te los quita luego nadie. Me han salido muchas canas… ¡de los disgustos que me dais!

Dijo que ya no iba a haber juergas después de los conciertos. ¿Este sábado, después del de Santiago, ya no la hubo?
Bueno, esa no cuenta. Es la del primer día. Pero ya no son las mismas juergas. Nos juntamos ahí, nos tomamos algo, nos reímos un rato, jugamos una partida de algo, no sé, salimos a cenar con los amigos, pero ya más tranquilos. Eso de irnos al sitio de moda y tal se acabó. Nunca he sido muy de eso, pero sí hubo una época que yo por Madrid salía hasta horas intempestivas, que me echaban de todos los sitios.

A ver si lo que le ha pasado es que se le ha adelantado la crisis de los 40 a sus 38 años.
Qué va, yo no tengo crisis, no me ha dado crisis todavía de nada de eso, ni siquiera me lo planteo. Tengo amigos que desde los 15 llevan teniendo crisis. Es que son personas "críticas". Yo creo que la crisis vive en ellos. Yo no creo en la crisis de los 40, yo creo que eso es cuestión de fe.

Y usted fe tiene bastante porque en Santiago de Compostela ha ido a ver al apóstol a la catedral.
No había ido nunca y aproveché esta ocasión, aunque estaba lleno de peregrinos, obviamente. Pero bueno, aguanté el tipo allí un rato, y la verdad es que estaba bien. A mí me parece que la fe es una opción, es algo muy personal y muy respetable. Yo creo que los no creyentes son los que tienen las crisis de los 40, y la de los 50, porque ellos piensan que un día se van a morir y ya está. Entonces eso debe ser terrible, tiene que ser muy jodido.

La ventaja de los católicos es que pueden pedir perdón por los pecados.
Claro, pero cuidado, eso no es tan fácil, realmente hay que arrepentirse.

¿Y a qué fue a la catedral de Santiago, a pedir perdón por sus pecados o a...?
... A pedir suerte para la gira, justicia, felicidad para la gente. A pedir por mis hijos y por mis amigos.

¿Le están saliendo nuevas canciones?
Estoy en ello. Acabo de terminar de construir mi estudio y todavía no me he metido de lleno a componer. En cuanto terminemos esta gira, tenemos un proyecto a medias Jaume de Laiguana y yo. Después, sí me pondré con el disco. Estoy queriendo terminar mi álbum en inglés. Ya prácticamente lo tengo. Quiero que sea muy orgánico, casi una maqueta, sin dar mucha coba a los arreglos. No sé si es el disco que se espera la compañía porque ellos siempre quieren, no sé, un tema como movidito y tal, pero yo canto para los que se sientan, que también son unos cuantos.

¿Pero qué es lo que le pide el cuerpo, que sean canciones rápidas o lentas?
No, me pide que sean canciones buenas: eso es lo complicado. Me pide tantas cosas que no se lo puedo dar todo, ¿sabes? Pero vamos, me pide hacer muchas cosas. Sé que van a salir cosas muy interesantes. Tengo que darle su espacio a cada una, porque si no se agolpan y no hay manera de terminarlas.

En Miami se reía mucho de Jaydy Mitchel, su ex mujer, cuando se ponía a hablarle de los chacras, y ahora ha acabado usted haciendo yoga.
De todas formas, sigue sin gustarme. Durante estos meses también hice deporte: un poco de bicicleta, gimnasia, pero el yoga no me gusta, no me relajo. Supongo que al principio es cuando resulta un poco aburrido, y al que le guste el yoga imagino que le habrá encontrado el punto y será maravilloso. Es cierto que vale para la elasticidad y tal, pero yo he hecho yoga nidra, que le llaman. Empiezan a decirte: "Relájate, piensa en tu dedo pequeño, piensa en el dedo de al lado", y cuando vas por la rodilla, ya estás dormido. Conmigo, el "om" se convierte en un ronquido. A mí me costaba bastante relajarme. Y hacía una postura que se llama "el león rugiente" que es horrorosa, la más fea del mundo. Si me hacen una foto en ese momento, entonces sí que adiós a mi carrera.

¿La fama no es una locura?
Nuestro estilo de vida lo es en sí. Quizá el hecho de tener éxito y de que seas un personaje público ayuda a que el estrés se manifieste de una forma absoluta. Nuestro estilo de vida no es nada sano. Nos llevamos los problemas a dormir, nos levantamos con los problemas, y eso la verdad es que, poco a poco, va desgastando.

¿No ha aprendido a poner distancia?
Sí, claro, vas aprendiendo, pero casi tendría que pedir una orden judicial de alejamiento.

En todos estos años ha conocido a grandes artistas que, además de grandes genios, ¿no son también grandes locos?
Probablemente tengan síntomas. Yo creo que realmente hay diferentes tipos de aguante, que hay gente que el límite de aguante lo tiene mucho más allá que otros. Yo he tenido la suerte de conocer gente que para mí son genios, como por ejemplo Paco de Lucía, y conociéndole, veo también sus defectos de carácter, sus cosas, cómo él se come la cabeza cuando está haciendo un disco y, realmente, se sume en un mundo muy particular, muy de sufrimiento y de dudas.

Debe de ser muy difícil convivir con genios.
No lo sé, yo no he vivido con él, pero lo que sí es fascinante es compartir con él un rato. Es difícil vivir no sólo con un genio sino con alguien que se dedique a trabajar con el arte. Eso te ocupa tanto que es muy difícil que la otra persona pueda comprender la importancia que tiene para ti. Incluso cuando conviven con un músico, con un pintor, la gente que está a tu alrededor piensa que eso es como un medio de trabajo, un medio para sobrevivir o un hobby. Y no es ninguna de esas cosas: es algo esencial para tu vida. Yo al final me veía en mi casa encerrado en un cuartito lleno de cuadros y ahogándome con el óleo, o con todas mis guitarras metidas en un sitio, tocando en una silla, porque es muy difícil explicar que necesitas hacer eso y que no hay otra manera, y que tú no entiendes otra forma de vivir.

Bueno, por algo su madre acabó rompiéndole una guitarra en la cabeza cuando era joven...
Era la época aquella de "mamá, quiero ser artista", y ella: "Pero qué dices, si tu futuro está en una caja de ahorros contando billetes o haciendo unas oposiciones para el Ayuntamiento".

Me la imagino perfectamente pidiéndole que volviera a la academia a seguir estudiando con José María Michavila (ex ministro de Justicia y su actual abogado), con el que coincidió en clase.
Y también estaba Miguel Ángel Rodríguez (ex portavoz del gobierno con Aznar), no te lo pierdas. Tú no sabes la que pasé yo con el Rodríguez.

Estar de gira por España ¿no es un poco como estar de vacaciones?
Tanto como estar de vacaciones, no. Pero me apetecía ya también. Llevaba mucho tiempo sin venir y sin tocar, y el reencuentro con el público el otro día fue increíble. Me llevé una grata sorpresa, la verdad. Tenía muchas ganas.

Lo de comprarse una finca en Extremadura ¿es para pasar más tiempo en nuestro país?
Sí, me he hecho una casa para mí. Quiero tener ahí mi rincón y que los niños corran por el campo. Es que, además, no tenía un sitio donde estar en España. La casa que tenía en Madrid ya no es mía. Llegaba a Madrid y tenía que irme a un hotel, que era una sensación rarísima ¡tratándose de la ciudad donde nací! Pero Cáceres está muy cerca de Madrid. Es un sitio muy bonito, muy tranquilo.

1 comentario:

  1. I recall reading this article at least twice in the past 8 months. It should not be dated June 2011.

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